Más que futbol, una esperanza para un país en crisis

Haití, en medio del caos, encontró un motivo de alegría: su selección de fútbol se clasificó para el Mundial por primera vez en 52 años, superando adversidades logísticas y jugando en el exilio

Por José Alejandro González
12 de diciembre de 2025

Haití… a través del dolor, la duda, la ira, aún nos levantamos, aún nos mantenemos en pie.
Y hoy, la historia ha cambiado: Nosotros la logramos.
Por nuestros antepasados. Por Vertières.
Por quienes creyeron… y por quienes nunca se rindieron.

FEDERRACIÓN HAITIANA DE FUTBOL

La reciente clasificación de la selección de futbol de Haití a la Copa Mundial, tras 52 años de ausencia, ha significado mucho más que un logro deportivo: se ha convertido en un símbolo de esperanza para una nación que enfrenta una profunda crisis humanitaria y política.

Les Granadiers, como son apodados, vencieron a Nicaragua 2-0, justo el 18 de noviembre, día en que se conmemora el 222º. Aniversario de la Bataille de Vertières —el último gran enfrentamiento de la Revolución Haitiana— para eliminar a los favoritos Honduras y Costa Rica, a pesar de tener que jugar todos sus partidos como locales fuera de su país, en el estadio Ergilio Hato de Curazao.

Miles de haitianos salieron a las calles a celebrar con bandas de rara (enérgica música tradicional influenciada por el vudú) en un solaz de alegría para una población que vive sumida en la pobreza, inestabilidad política y la inseguridad que han acompañado a Haití, prácticamente durante toda su vida como nación independiente.

Caos sin fin

Con el triunfo de la Revolución haitiana (1791-1804) iniciada por Toussaint Louverture y concluida por Jean-Jacques Dessalines, ambos esclavos negros, el país se erigió como la primera república negra, el segundo país del continente en independizarse y el primero en abolir la esclavitud.

Entre 1843 y 1915, Haití vivió más de 100 disturbios sociopolíticos, incluyendo guerras civiles y golpes de Estado, lo que provocó múltiples intervenciones militares de Estados Unidos.

En 1957, Francois “Papa Doc” Duvalier asumió el poder y tras su muerte en 1971, fue sucedido por su hijo Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, quien gobernó hasta 1986. Su régimen dejó como legado los Tontons Macoutes, fuerzas paramilitares que son el origen de las pandillas actuales.

Tras varios gobiernos débiles, Jean-Bertrand Aristide ganó las primeras elecciones democráticas en 1991, pero fue depuesto por un golpe de Estado en 2004.

Los desastres naturales se han ensañado con Haití, que ha sido golpeado por los huracanes Iván y Jeanne (2004), Dennis y Wilma (2005), Fay y Hanna (2008) y Matthew (2016), inundaciones y los devastadores terremotos de 2010 y 2021 que prácticamente destruyeron la economía e infraestructura y dejado miles de muertos y desplazados.

Tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, la violencia de pandillas se intensificó, especialmente en Puerto Príncipe.  Actualmente, el 80% de la capital está bajo control de grupos armados.

En 2024, la violencia alcanzó niveles históricos, con miles de muertos y cientos de miles de desplazados. La ONU y la comunidad internacional han intentado intervenir sin éxito.

En medio de este contexto, el triunfo de la selección haitiana ha unido al país y ha devuelto la alegría a su gente. Las celebraciones en las calles reflejan el deseo de los haitianos de encontrar motivos para la esperanza y la unidad, recordando el espíritu de resistencia que marcó su independencia.